Almas gemelas


Se sentía muy pequeñito. Tanto que un garbancito hubiese podido ser aún más grande que él. Su corazón latía lentamente, pero cuando ella pasaba a su lado bombeaba más y más fuerte. A veces sentía que se le iba a salir del pecho. "Es Amor" le dijo una vez su mamá. Y él se ruborizaba y se hacía pequeño de nuevo. Temía sentirse vulnerable, sentía miedo de entregarse y que le lastimaran. En otra vida anterior le había pasado, además con ella, y no quería que le volviese a suceder. Quería aprovechar la oportunidad que le habían concedido de poder ser libre nuevamente, aunque se sintiese pequeñito cada vez que se cruzaban. 

¿Ese es el sino de la reencarnación? ¿Encontrarnos nuevamente con el amor de nuestra vida una y otra vez? ¿Volverse a abrir y que nos rompan el corazón? "No, esta vez no lo permitiré" se decía a sí mismo, pero siempre acababa cayendo en la tentación de su amada, se entregaba y acababa con el corazón roto en pedacitos. Una y otra vez. Y aunque él sabía que no iba a ser correspondido lo intentaba, no fuera a ser que en esta vida sí que saliera bien. Es difícil luchar contra los sentimientos. 

Ella nunca se acordaba de que habían estado juntos en otras vidas y que siempre acababa rompiéndole por dentro. Él sí lo recordaba, pero se dejaba llevar porque el Amor cuando se siente no se puede reprimir, el Amor cuando lo vale se ha de luchar aunque se acabe fracasando. Los dos murieron y volvieron a reencarnarse de nuevo. "Ya sí que no" se dijo él definitivamente en la nueva vida. Y entonces fue ella quien le buscó, quien desesperadamente luchó por su Amor, porque saliese todo bien y sentirse querida. Pero él no le correspondió y ella rota de dolor empezó a acordarse de él en las siguientes reencarnaciones, a intentarlo todo para que acabasen juntos. Él ya no se sentía pequeñito, ni vulnerable, ni tenía miedo a que le lastimasen. Había en su corazón una coraza gigante que le evitaba sufrir y que le partiesen de nuevo el corazón.

Y así estuvieron los dos hasta el confín de los tiempos, no dejándose llevar, no dejándose querer, luchando contra el Amor para no sufrir. Las almas gemelas deberían de disfrutarse, amarse y dejarse de tonterías. El Amor es sufrimiento, si no, no sería Amor, pero también es confianza, complicidad y felicidad. Fuera corazas, fuera miedos y a vivir intensamente, que no hace falta esperar una nueva vida para ser felices, aprovechemos esta como si fuese la última. 

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