Mi banco


Mi banco preferido se parece a muchos otros, pero no es igual. Su asiento y respaldo son de madera y sus reposabrazos de acero y color negro. Hasta aquí todo normal, pero es que es único, mágico, especial.

Está viejito por el paso del tiempo y de los sentimientos que aquí se quedan: ilusiones, desilusiones, preocupaciones, alegrías... este banco aguanta con todo lo que le echen. Y hasta puede con las lágrimas más tristes y amargas, no todos los bancos pueden con eso.

Las vistas no pueden ser más bonitas, un estanque con un par de cisnes negros y patos. Y a la izquierda un palacio blanco precioso. Y es que en este reino es lo que tenemos, sitios maravillosos. Mis padres, los Reyes de Treeland, han querido cambiar mi banco por uno más lujoso y moderno, pero yo siempre me he negado. A mí me gusta mi banco.

Cuando termino de consultarle mis preocupaciones o alegrías paseo por una gruta que tiene a escasos metros y al salir continúo subiendo la ladera de la montaña Whitemoon. Cómo me relaja la natutaleza. Pienso en los consejos de mi banco y me invade una tranquilidad en el alma que me ayuda a sobrellevarlo todo. El mar también me produce ese efecto hipnótico, me envuelve en sus brazos y todo sucede a su ritmo. Las olas no se pueden dominar, la vida tampoco. 

En otros reinos donde viví antes también hubo otros bancos, todos diferentes y me ayudaron en diferentes etapas de mi vida. Estoy feliz de contar con mi banco de ahora. Hoy hace sol, me acompaña una tristeza, pero mi banco me está dando fuerzas "Todo pasa, dale tiempo" me acaba de decir. Y tiene razón, qué sabio es. Ahora daré mi paseo por la montaña más tranquila, más reconfortada. Y es que soy una afortunada desde que le tengo a él, haga frío, calor o nieve. Siempre me va a acoger con los brazos abiertos, sea el día que sea, dispuesto a que abra mi corazón, mi mente y el resto de mi ser. Gracias por tanto, siempre serás mi banco. 









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