Cómo cambia todo de un día a otro

Ay amiguitos de Fuera Personas Tóxicas, cómo os he echado de menos. Llevaba casi un año sin escribir en el blog y hoy me he dicho, ahora sí que sí. He aprovechado este tiempo a vivir intensamente todo lo que me ha ido pasando e intentando dejar un poco de lado las redes sociales y otras distracciones que no me apetecían. Y la verdad es que me ha servido para desconectar y recuperar una esencia que no tenía desde hace mucho tiempo.

En estos meses he aprendido a ilusionarme, a enamorarme, a disfrutar de la vida de forma relajada, que es como me he dado cuenta que quiero vivir a partir de ahora. Hasta hace aproximadamente tres años reconozco que era una agonías, un mar de nervios continuos preocupada por el futuro, por proyectos que había fijado como prioritarios que nunca acababan de cumplirse. Tuvo que un día llegar la vida y de la noche a la mañana (literal) darme una leche en toda la cara para abrir los ojos.

Siempre he sido una persona risueña, muy feliciana y vale lo reconozco, con un toque infantil aunque madura en muchos aspectos y muy fan de las pelis de Disney, "Titanic" o "Pretty Woman". Pero de repente me di cuenta de que las pelis son pelis y la realidad es bastante más chunga que lo que me imaginaba. No todo llega como planeas, no todo sale cuando tú quieres y te da la gana, no. Cada tema fluye cuando tiene que fluir y si no llega más allá es porque no tenía que llegar. He aprendido a no forzar, a dejarme llevar, a ser yo misma cueste lo que cueste y se vaya quien se vaya de mi vida. Soy como soy y punto. Y me gusta la nueva versión de mí.

Ya sé que no tienes que dar las gracias por lo malo que te pasa en la vida, pero yo sí lo hago. ¿Por qué? Porque he aprendido latín. Ya no soy la Sonia de 18 años recién cumplidos que llegó de Vitoria-Gasteiz a Madrid llena de pájaros en la cabeza e inocente como ella sola. No lo soy, pero me gustaba aquella Sonia también porque lo vivía todo intensamente, dejándose la piel en lo que hacía y sonriendo al futuro que ya tenía medio planeado. Pero van pasando los años y mis objetivos iban cambiando a la vez que yo misma. Y ahora he llegado adonde estoy a pesar de que muchas veces ha habido dolor e injusticias por personas que he tenido a mi alrededor. Pero también estas experiencias me han hecho más fuerte y más segura de mí. No me rindo, soy una luchadora nata.

Doy gracias por las personas que hoy en día conformáis mi mundo aunque no os vea cada día, os quiero con locura. Y lo que más me gusta y me hace feliz es que vosotros a mí también me queréis con mis locuras. No cambiaría ahora mismo nada de mi vida porque quien está a mi lado es porque quiere estar y quien no lo está ya lo único que le deseo es la mayor felicidad del mundo. Quiero que quienes me habéis hecho feliz en algún momento os vaya todo fenomenal porque si habéis compartido momentos bonitos conmigo habéis llenado un hueco de mi alma y mi corazón, aunque ya no lo vayáis a hacer más. Como dice mi amiga Bea "Os mando luz y amor aunque no estéis aquí", qué sabia y bonita eres amiga.

Y con todo esto quiero contaros que vuelvo a tope con el blog. Aparte llevo un tiempo escribiendo un libro, la temática es totalmente diferente a lo que escribo aquí, pero qué bien viene dejar fluir las ideas y los acontecimientos que nunca deberían olvidarse. Ya sabréis más adelante a qué me refiero con lo que os acabo de decir. Y también quiero comunicaros que voy a hacer un Instagram con pensamientos positivos y reflexiones mías, pero ahora me voy a centrar en una operación que me van a realizar el lunes que viene. No es nada del otro mundo, pero cuando me recupere le daré caña al blog con nuevos cuentos e historias y con el Instagram. Es un placer volver con vosotros, gracias por estar ahí. Se os quiere y mucho. Sed felices y nos vemos en breve. Y ya sabéis, Fuera Personas Tóxicas.

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